domingo, 26 de agosto de 2012

Director invitado: Michel Gondry. LA CIENCIA DE LOS SUEÑOS. Francia, 2006


FICHA TÉCNICA

Título original: La science des rêves.
Dirección y guión: Michel Gondry.
Duración: 105 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Gael García Bernal (Stéphane Miroux), Charlotte Gainsbourg (Stéphanie), Alain Chabat (Guy), Miou Miou (Christine Miroux), Aurélia Petit (Martine), Sacha Bourdo (Serge), Pierre Vaneck (Sr. Pouchet), Emma de Caunes (Zoé), Stéphane Metzger (Sylvain), Alain de Moyencourt (Gerard).
Producción: Georges Bermann.
Música: Jean-Michel Bernard.
Fotografía: Jean-Louis Bompoint.
Montaje: Juliette Welfling.
Diseño de producción: Pierre Pell y Stéphane Rozenbaum.
Vestuario: Florence Fontaine.


RESEÑA


La Ciencia Del Sueño es una película artefacto . Como esas cajas llenas de engranajes, resortes y juegos de espejos que usaría un niño-listo-mago en el caso eventual que abundaran los niños-listos-magos. 
Procedimientos artesanales y romanticismo en el argumento para llevar a cabo obsesiones plásticas son los elementos que utiliza Michel Gondry para su fábula semi-autobiográfica (se sabe que el director vivió en el departamento donde se aloja el protagonista). Y, aunque el protagonista es un adulto, su mundo se mueve en desfase de edad. La adolescencia, como motor de pulsaciones vitales, en esta película es un problema. Se está más a salvo y se tienen más juguetes a mano en la infancia, aunque los golpes con la cotidianidad duelan considerablemente más pues se está a una distancia mayor del suelo. Si la adolescencia sucumbe a las hormonas como razón, la infancia goza de la impunidad del juego y sus consecuencias.
Michel Gondry ocupa varias citas de sí mismo, sobre todo de sus videos (hay algo de Protection de Massive Attack en la utilización del espacio apretado de los departamentos, por ejemplo), para elaborar una historia de amor dictada y decidida por la imposibilidad. El romanticismo referido anteriormente es sólo un molde, un recordatorio de ese ritual del siglo pasado en que las parejas del cine solían estar hechas por obra y gracia de guionistas de una sustancia equivalente, el uno para el otro, únicamente para separarlas y hacerlas pelear después. Como sucedía en la novela del argentino Adolfo Bioy Casares La Invención de Morel o la película del soviético Andrei Tarkovsky Solaris , la relación del protagonista con su interés amoroso está filtrada por la subjetividad exaltada en la cual se mueve, la metamorfosis de una mujer de carne y hueso en pura especulación sicológica, como si el enfrentamiento cotidiano con el cuerpo de la amada y todo lo que eso conlleva no sólo no fuera posible, sino la misma realidad de ese potencial encuentro fuese puesta en duda. En este caso, la subjetividad tiene el apellido de sueños, en los cuales Stéphane (Gael García Bernal) encuentra un lugar propio donde desarrollar su ideario personal y desquitarse de sus frustraciones. Este ideario personal no es otro que el del mismo Gondry: es posible que otra pista visual se pueda encontrar en el video de Let Forever Be: una joven se despierta para ir a su trabajo, vendedora de perfumes en un mall, pero al mismo tiempo sueña con ser bailarina de la tele. Esas dos situaciones eran superpuestas logrando una narración que superaba la primeriza sentimentalidad que la historia pudiese presumir (la quejumbre por los trabajos aburridos, la soledad, el dejar pasar la concretización de los anhelos). Algún estudiante de cine podrían pelar a La Ciencia del Sueño con una frase del calibre “No da el ancho”, “Obra preciosista pero insustancial”; le concedería la demanda si no fuera porque Michel Gondry lo entiende bien, y en esta ocasión, apartándose de su colaborador Charlie Kaufman, elige una historia muy convencional para que no dificulte su proceso artesanal personal. 
Un proceso que incluye celofán, cajas de huevos, cartón, plasticina y papel maché. En Flags of our Fathers , de Clint Eastwood, los soldados participantes en la famosa foto de la bandera de Iwo Jima diferían de protagonizar un acto público donde recreaban la patriota imagen sobre un monte de papel maché, por considerarlo poco solemne, un insulto a la memoria de los caídos. En La Ciencia del Sueño el mismo material de manualidades carga con otro peso de significado: toda esa referencia al trabajo de colegio, con la precariedad voluntaria que parece gustarle tanto al director, se vuelve ELargumento de la película, dejando en su nivel más sencillo lo que entendemos por historia. 
Hay escenas realmente plausibles, como esa máquina de escribir viva bastante más amigable que la de El Festín Desnudo , o el caballo de felpa tamaño real. También están los guiños pop para los más quisquillosos (como la versión con letra cambiada de After Hours de The Velvet Underground). Otro elemento destacable son los cachureos que inventa Stéphan para impresionar a Stéphanie, como una máquina para viajar por el tiempo, al pasado o al futuro, pero solo por un segundo.

Stéphane se comporta habitualmente de modo muy infantil, y cuando intenta enamorar a su vecina Stéphanie (Charlotte Gainsbourg) esa única virtud de conquistador, la ingenuidad parecida a la torpeza, es también el principal defecto que provoca rechazo. Y experimenta esa dualidad en las dos versiones de su obsesión, por un lado su encarnación vivencial y, por otro, la idealización que le habla de una cómplice de sus trucos de magia. En ese sentido, la maravillosa elección de Charlotte Gainsbourg y su sutileza deja todo puesto en su lugar exacto: la Stéphanie-vecina observa perpleja a este admirador con distancia y algo de compasión, mientras que la Stéphanie-sueño es su versión participativa y encantadora. El problema para Stéphane comienza cuando no logra discernir entre sus dos formas de percepción, aunque para el espectador sea el principio del mejor placer que brinda la película: no entender completamente cuando termina un mundo y se encadena el otro, cuando estamos en la vigilia y cuando en el delirio. Y allí es donde se revela, si no un misterio, al menos algo:La Ciencia del Sueño puede ser pesimista, pero también liberadora de los lastres del desarrollo aristotélico: la esperanza podría encontrarse en las formas de juego, en los engranajes del proceso creativo.
Fuente: http://www.lafuga.cl/la-ciencia-del-sueno/123
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Para descargar la banda sonora original de la película, click aquí

martes, 21 de agosto de 2012

¿Quién rayos es Michel Gondry?

Michel Gondry (n. Versalles8 de mayo de 1963) es un director de cine, anuncios y vídeos musicales francés, destacado por su innovador estilo visual y su manipulación de la puesta en escena.

Su carrera como realizador comenzó con la dirección de vídeos musicales para la banda de rock francesa Oui Oui, de la cual era también batería. El estilo de sus vídeos llamó la atención de la cantante Björk, quien le pidió dirigir el vídeo para su canción Human Behavior. Esta colaboración se extendería bastante tiempo, dirigiendo un total de siete vídeos musicales para Björk. Otros artistas con los que ha colaborado en más de una ocasión fueron The White Stripes, Radiohead, The Chemical Brothers y Kylie Minogue. Por otro lado Gondry también ha creado numerosos comerciales de televisión, siendo uno de sus más famosos el realizado para la marca Levi's, con el que ganó el Lion D'or en el Festival de Cine de Cannes de 1994. Fue pionero en la utilización de la técnica conocida como «bullet time», utilizada posteriormente en las cintas de la saga The Matrix. Esta técnica se la puede observar en el video Like a Rolling Stone en la versión que la banda británica Rolling Stones hicieron del tema de Bob Dylan y en un comercial de 1998 para la marca de vodka Smirnoff.
Gondry suele ser citado, junto con los directores Spike Jonze y David Fincher, como representante de la influencia de los directores de vídeo musicales en la cinematografía mundial. Eternal  of the Spotless Mind (que es también su segunda colaboración con el guionista Charlie Kaufman) fue estrenada en el año 2004 y recibió numerosas críticas entusiastas. Eternal Sunshine of the Spotless Mind utiliza muchas de las técnicas de montado de escenarios, uso de perspectiva y escasos efectos por computadora, sumado a largas tomas y un tratamiento pictórico de la imagen, herramientas con las que Gondry ha experimentado en sus vídeos musicales.
Su hermano Olivier Gondry también es un director de anuncios de televisión y vídeos musicales.


Filmografía:
  • Master of Space and Time (2011)
  • The Green Hornet (El Avispon Verde, 2011)
  • Le'épine dans coeur (2009) (documental sobre su tía Suzette, profesora de 80 años)
  • Tokyo! (2008), fragmento de Interior design, co-dirigida con Léos Carax y Bong Joon-ho
  • Be Kind Rewind ("Rebobine,por favor" titulada en España y en Hispanoamérica "Rebobinados",2008)
  • La science des rêves (La ciencia de los sueños, 2006)
  • Dave Chappelle's Block Party ("La fiesta del barrio de Dave Chappelle", 2005)
  • Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí! en España y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos en Hispanoamérica, 2004)
  • I've Been Twelve Forever (2003) (documental en el DVD de Director's Label)
  • Pecan Pie (2003) (cortometraje protagonizado por Jim Carrey)
  • Work of Director Michel Gondry, The (2003), recopilación de vídeos musicales y comerciales de Gondry
  • One Day... (2001) (cortometraje protagonizado por Gondry y David Cross)
  • Human Nature (2001)
  • Lettre, La (1998)
  • Vingt p'tites tours (1989)

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Gondry

Director invitado: Michel Gondry. NATURALEZA HUMANA (Human nature). Estados Unidos/ Francia, 2001.


FICHA TÉCNICA


Dirección: Michel Gondry.
Duración: 86 min.
Interpretación: Tim Robbins (Nathan Bronfman), Patricia Arquette (Lila Jute), Rhys Ifans (Puff), Miranda Otto (Gabrielle), Rosie Pérez (Louise), Hilary Duff (Lila Jute joven), Stanley DeSantis (Doctor), Peter Dinklage (Frank), Toby Huss (Padre de Puff), Bobby Pyle (Puff joven).
Guión: Charlie Kaufman.
Producción: Anthony Bregman, Ted Hope, Spike Jonze y Charlie Kaufman.
Música: Graeme Revell.
Fotografía: Tim Maurice-Jones.
Montaje: Russell Icke.
Diseño de producción: K.K. Barrett.
Dirección artística: Peter Andrus.
Vestuario: Nancy Steiner.


RESEÑA


Con Jonze en la producción y Kaufman en el guión, Gondry se estrenó en el cine con Human Nature, una interesante e infravalorada película que retrata con sentido del humor y brillantez visual el conflicto entre naturaleza y sociedad. No hay todavía en esta película el desbordante imaginario visual que Gondry desplegará en sus siguientes films,¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004), La Ciencia del Sueño (La Science des Rêves, 2006) o Rebobine, por favor (Be Kind Rewind, 2008); pero sí que encontramos algunos encuadres, trucos visuales y movimientos de cámara que serán habituales en su cine.
Human Nature plantea la disyuntiva entre la educación "salvaje", sin ningún contacto con el resto de seres humanos, y la educación en el seno de una sociedad, en la que la interacción con otras personas condiciona y modifica todas las conductas. A eso precisamente se dedica el doctor Nathan Bronfman (Tim Robbins), un psicólogo especializado en la enseñanza de buenos modales en la mesa a ratones de laboratorio (¡!), obsesionado con la educación social como método para controlar -y eliminar- los impulsos naturales del ser humano. Su gran oportunidad llega cuando encuentra por casualidad a Puff (Rhys Ifans), un hombre que ha sido criado desde bebé en el bosque como si fuera un simio, y al que utiliza como conejillo de indias para sus experimentos, hasta convertirlo en un perfecto gentleman educado y culto. Pero como es de esperar, no todo es tan fácil en este proceso, y todos los personajes acabarán pagando las consecuencias de "jugar" con la educación del ser humano. La novia del doctor Bronfman es Lila (Patricia Arquette), una chica con un problema hormonal que le hace ser distinta a los demás, y que había vivido aislada en el bosque durante años para no tener que soportar las burlas del resto. Sólo el amor -o más bien el deseo físico- le llevará a abandonar la naturaleza y volver a la sociedad, renunciando a su comunión con el resto de seres vivos. Por su parte, Puff se convierte en una persona inteligente y refinada, pero sus instintos físicos son continuamente coartados por el doctor, lo que le lleva a expresarlos de la manera más sórdida. Y el propio doctor se debate entre el amor a su novia (de quien huye después de descubrir su "diferencia") y la atracción que siente hacia su ayudante, una falsa francesa llamada Gabrielle (Miranda Otto). Una serie de triángulos amorosos imposibles culminarán con el trágico final, que es también el principio de la película.
Bajo la apariencia de una comedia, Gondry y Kaufman plantean con inteligencia el conflicto entre vivir en sociedad o vivir apartado de ella. Mientras la naturaleza se presenta como un reducto en el que los seres humanos pueden hacer lo que les venga en gana, disfrutando de una total libertad, la sociedad es un oscuro sistema en el que no caben los impulsos naturales, y en el que cada gesto y cada palabra tiene que ser medida y sopesada. Los personajes de Puff y Lila se mueven de un espacio a otro, hasta que encuentran juntos su destino. Sin embargo, en un último y divertido giro de guión, el director se ríe de sí mismo y de toda su película, planteando un happy ending atípico que desmonta todo lo que habíamos creído hasta entonces. Una buena manera de decir que el ser humano no está dispuesto a renunciar a ciertas cosas a cambio de una libertad absoluta alejado de la sociedad. Así somos, y así nos pinta el pelo.


Texto extractado de: http://es.paperblog.com/naturaleza-humana-113241/

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Enlace al texto "Cine y experimento", escrito por Pablo Martínez Capdevila. El capítulo final está dedicado a Michel Gondry. Para acceder, click aquí

lunes, 20 de agosto de 2012

PROGRAMACIÓN AGOSTO - DICIEMBRE DE 2012


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Información importante: 

Se han efectuado algunos ajustes en las fechas correspondientes el primer ciclo (Director invitado: Michel Gondry). Las nuevas fechas son las siguientes: 

AGOSTO 28: "La ciencia de los sueños"
SEPTIEMBRE 4: "Rebobine, por favor"
SEPTIEMBRE 11: "Naturaleza humana"

El resto de la programación se mantiene igual.

lunes, 18 de junio de 2012

La cruda realidad. "WOODSTOCK". Estados Unidos, 1970

Ficha técnica:


Título original: Woodstock, 3 days of Peace and Music
Dirección: Michael Wadleigh
Producción: Bob Maurice
Guión: Michael Wadleigh
Montaje: Michael Wadleigh, Martin Scorsese, Stan Warnow, Yeu-Bun Yee, Jere Huggins,Thelma Schoonmaker
Género: Documental
Duración: 184 min.




A las cinco de la tarde del 15 de agosto de 1969, se inició el que es con toda seguridad el festival de música más laureado de todos los tiempos: Woodstock (con el permiso del Canet Rock). Las cifras de asistencia que se han barajado hablan de entre 500.000 y un millón de personas que se desplazaron hasta los descomunales terrenos de la granja de Max Yasgur para disfrutar de tres días de música, paz y buen rollito.

Aunque inicialmente no se pensaba que fuera a ser un evento de semejante magnitud, rápidamente la organización se dio cuenta de que aquello se les podía escapar de las manos. Michael Wadleigh no dudó en grabar todo lo que aconteció a lo largo de los tres días, convirtiéndose en el testimonio por antonomasia de Woodstock y todó lo que representó. Su esfuerzo tuvo su recompensa y en 1970 recogió el Oscar como mejor documental.

El resultado es un extensísimo documental de tres horas, que por si fuera poco ahora cuenta con el montaje del director con 40 minutos de imágenes añadidas (edición que podeis encontrar por 6 euros en cualquier centro comercial competente). Tal vez el metraje es excesivo, quizás por las numerosas entrevistas, pero lo cierto es que se echan a faltar algunos grupos que también estuvieron allí y a los que ni siquiera se menciona. Estoy hablando de grupos de la talla de Creedende Clearwater Revival (gira del "Green River", aunque el propio John Fogerty reconoce que su show fue desastroso), The Band, Santana o Ravi Shankar.

De todas formas, a lo largo del documental se pueden ver las actuaciones de The Who (excesivamente focalizado en Daltrey y en Townshend en menor grado, Moon como si nada y Entwistle desaparecido), Crosby, Stills & Nash (al parecer fueron uno de los grandes triunfadores del festival), Jimi Hendrix (con una improvisación que provocó mi más profundo aburrimiento en el sofá), Jefferson Airplane, Joe Cocker, Grateful Dead, Janis Joplin, Joan Baez, Canned Heat, etc.

La música era la excusa que dio pie a Woodstock, pero Wadleigh lejos de apilar actuación sobre actuación se interesa por la esencia del festival y los denominadores comunes extramusicales que han unido a una masa inaudita hasta el momento en eventos de este tipo. Woodstock era un festival de música, pero la historia lo ha convertido en mucho más que eso y ha pasado a ser la cúspide del movimiento hippie y uno de los mayores gritos en favor de la paz. El mérito de Wadleigh es contagiar ese espíritu de libertad y felicidad que se respiró en las inmensas colinas que vivieron Woodstock. Eso se refleja en momentos de costumbrismo como la clase iniciática de yoga (tronchante), un baño nudista masivo, baños de barro con la excusa de la lluvia y sobre todo con lo fácil y agradable que aparenta ser las vida en comuna.




La mayor parte del documental transcurre a pantalla partida, consiguiendo un efecto lisérgico acertadísimo en las actuaciones y una solución bastante apañada para concentrar la mayor cantidad de información cuando escarba en los aspectos más sociológicos del evento. De todas formas no me quiero ni imaginar el faenón en la sala de montaje, sala en la que por cierto estuvieron trabajando un jovenzuelo Martin Scorsese y Thelma Schoonmaker, quien se convertiría en la responsable del montaje de todas las películas de Scorsese, una unión que todavía perdura.

A día de hoy el término hippie experimenta una caída libre que no parece tener fin. Los que se conocían como hippies en 1969 disfrutaban en Woodstock o en Isle of Wright, y los llamados hippies hoy en dia lo hacen en el Senglar Rock o el Viña Rock. En casos así solo se puede citar a los sabios, así que como decían Presuntos Implicados "y como hemos cambiado".



Texto tomado de: http://rockblaine.blogspot.com/2007/08/woodstock-michael-wadleigh-1970.html



Para acceder a una extensa galería de fotografías del Festival de Woodstock, click aquí

lunes, 11 de junio de 2012

La cruda realidad. "PINA". Alemania/ Francia/ Reino Unido, 2011

Ficha técnica:


Director: Wim Wenders
Productores: Eurowide Film Production, Neue Road Movies, Zweites Deutsches Fernsehen, ZDFtheaterkanal
Guionistas: Wim Wenders
Actores: Pina Bausch, Regina Advento, Ruth Amarante, Malou Airaudo
Género: Músical
Duración: 103 min.
Web en español: http://www.avalonproductions.es/pina
Web Oficial: http://www.pina-film.de





La creación de una íntima presencia de la danza

Por Estevan Gómez Dávila
Es imposible pensar la danza hoy en día sin conocer a Pina Bausch, sin escuchar el concepto de Danza-teatrogenerado alrededor de sus trabajos, sin reconocer en ella una catalizadora en el cambio dentro del arte creado a partir de una sensibilidad que no deja de poseer fuertes raíces en las tradiciones artísticas de su Alemania natal, combinadas con una influencia de la danza moderna norteamericana, pero desarrolladora de una estilo de exploración creativo y una concepto escénico original y nuevo. Todo esto parece haber resonado en Wim Wenders, compatriota y amigo personal de la coreógrafa fallecida en el 2009, pues se empeña en este documental en una búsqueda por encontrar la manera adecuada para representar la danza de Pina y al mismo tiempo por construir una obra tributo para ella.   
No hace falta más que recordar algunos documentales anteriores de Wim Wenders  tales como Buena Vista Social Club  o Willie Nelson at the teatro para darse cuenta de cómo éste director  ha trazado un camino que concentra grandes esfuerzos en representar la situación escénica.  Este camino  nos sirve como guía  para comprender a Wenders en una  labor dentro de la cual Pina constituye el último y en varios sentidos el más arriesgado ejemplo.
El cine en sus inicios ya se enfrentó al problema de la escena, aunque bajo circunstancias completamente distintas a las de nuestra película. El teatro filmado fue en aquel entonces aquel mediante el cual las grandes obras teatrales eran “registradas por la cámara” y a su vez al hacer esto “dignificaban” al cine y lo alejaban de sus humildes inicios en las ferias de atracciones para acercarlo a la esfera artística de “alta cultura”. Posteriormente, explotando sus posibilidades el cine desarrolló su propio modelo de representación, configurándose como un lenguaje específico. A medida que este proceso iba tomando lugar, las representaciones teatrales  filmadas iban menguando cada vez más. Alexandre Veras Costa[1], investigador brasileño, afirma que este proceso está en íntima relación con la pluripuntualidad de la cámara, es decir, con el abandono de una posición única y frontal del punto de vista, lo que permite una reconsideración de la escena pero sobretodo una tajante diferencia entre el tratamiento de las escenas grabadas en forma teatral en  interiores y escenas filmadas en el exterior, constriñendo a las primeras  bajo el peso de la convención con la noción de  “mero-regristro” e identificando a las segundas como obras creadas para la cámaraes decir, cine como lo entendemos hoy en día.   
En el caso de Pina cabe solo sustituir la noción de Teatro-filmado por el de Danza-filmada.   Así, desde la primera escena de la película da la sensación que Wenders  hubiera  tomado entre sus manos una enorme responsabilidad generada por un increíble respeto para conservar el aspecto más íntimo que solo la representación en carne presente puede trasmitir, aquella intimidad humana que existe entre dos individuos presentes ambos en el mismo tiempo y en el mismo lugar. Pero al mismo tiempo asume una responsabilidad por conservar y proteger del tiempo a cuatro de las más importantes obras de la gran coreógrafa alemana (Café MüllerLe sacre du printempsVollmond y Kontakthof). De esta manera, cada vez que asistimos a los fragmentos de las coreografías sobre las cuales Pina asentó su mirada creadora, las vemos representadas dentro de un espacio teatral -lo cual no implica más una cámara fija y frontal- y constituyen  escenas que procuran representar una arquitectura escénica generadora de un vínculo, y una arquitectura específica de cada coreografía luchando por conseguir el mejor ángulo posible para representarlas sin interferir con los bailarines. Este primer grupo de escenas podrían incluirse, siguiendo la vía tradicional, dentro de la noción de mero-registro. De un tratamiento completamente diferente surgen las escenas creadas por los propios bailarines de la compañía especialmente para este film, reservadas a solos y duetos, sobre las cuales Wenders pareciera haberse adjudicado un mayor libertad llevando a cada una de ellas a una locación específica, aunque siempre afuera del escenario y siempre en exteriores. Se nota aquí una construcción espacial distinta, una profundidad de campo de alcance más extenso,  una relación distinta con el fuera de campo, mayor pluralidad de ángulos, planos de duración más prolongada y sobretodo una mayor ligereza de la cámara que ahora puede bailar “con” los bailarines. Estas escenas descritas son objetos como vemos de una actitud diferente de las primeras, propone problemas distintos, tensiones específicas entre los bordes del cuadro una vez que salimos de la profundidad frontal de la caja italiana. Nuevamente siguiendo la interpretación tradicional podemos pensar estas escenas como Cine-danza, distinta al registro.  Resulta muy interesante como el espacio constituye  el principal elemento que desde la puesta en escena constituye don clases distintas de tratamiento, dos imágenes conceptualizadas de forma distinta: Registro o Cine- danza.
Sin embargo, no solo en las escenas donde hay cuerpos danzando el espacio surge como la principal problemática. En las escenas en que cada bailarín habla sobre su relación y sobre la manera de trabajo de Pina, aquellas que Wenders llama “Silent porttraits”, construidas a partir de primeros planos sobre un fondo chato, la intención es la de vincular al espectador con aquello que ve, dentro en un mismo espacio. Pero ¿cuál es la mejor manera de acercar a los espectadores a la imagen, a los seres humanos que están presentes en la pantalla? Esta parecería ser la pregunta modalizadora de todo el film y es perfectamente extensible a todo el cine documental. En este punto la incorporación del 3D  es importante y representa el lugar adecuado para empezar a buscar una respuesta, al menos así creemos lo entendió nuestro director. No es nuestra intención unirnos a la erupción crítica hacia los nuevos procedimientos creados por las revoluciones técnicas en el cine, o sus potencialidades comerciales, en especial porque resulta evidente desde el primer plano que Wenders es un director que tiene muy claro que grandiosidad no es sinónimo de calidad.
El gran compromiso de Wenders con la obra de Pina Bausch es equivalente  solo a la gran fe que tiene en el 3D y su capacidad para desintegrar la bidimensionalidad de la imagen y acercar al espectador a una presencia, para filmar la danza y para avanzar sobre el misterio de la intimidad en las escenas del cine. La película de Wenders toma un rumbo distinto respecto del habitual modo de aplicación que ha tenido esta tecnología en las últimas producciones que hemos podido ver (desde Avatar de James Cameron hasta el reestreno del El Rey León en 3D) donde ha primado la aplicación fantástica como si el aspecto humano y su relación con la realidad representara un problema insalvable para este tipo de producciones. Esta actitud constituye un uso instrumental de la tecnología, una utilización del 3D como una atracción por sí misma. En cambio, como hemos visto, en el trabajo de Wenders, el 3D es  una herramienta. Configura una suerte de elemento que avanza hacia la homogenización entre dos órdenes distintos de la representación: el fílmico y el teatral. Homogenización que a veces es explícita y  deliberada (como  la que realiza entre la sala de teatro y la sala de cine en las escenas interiores) pero que constituye siempre la principal preocupación de Wenders a lo largo de todo el film. El espacio creado por esta tecnología que envuelve tiene una sola y principal función en el documental de Wenders: La creación de la presencia humana. Su objetivo no es otro que ponernos frente a  otros seres humanos, sus miradas, sus recuerdos, sus movimientos de una manera tal que solo en nuestra vida personal real podemos conseguir. Así, creación del espacio es en esta obra creación del vínculo, y  en este vínculo no importa si el espacio genera un concepto cercano al registro (Danza-Filmada) o más bien cercano a la Cine- danza pues es siempre íntimo y envolvente. Pina nos otorga la oportunidad de nuevamente reconsiderar la noción de registro y creación. Pero principalmente la película logra una humanización del cine, nos enfreta a sujetos bailando no a bailarines, de la misma manera como Pina Bausch consiguió humanizar la danza. No se trata de cámaras registrando meramente la realidad, se trata de experiencia y de sensibilidad, así como no se trata más de cuerpos maquina respondiendo a una grafía, se trata de obras completamente llenas con la presencia de sus creadores (Bausch y Wenders) con las cuales compartimos la existencia en este mundo y es importante conocerlas.  De ahí el enorme valor de Wenders al emprender este documental y el enorme mérito por la responsabilidad con la cual asumió el trabajo con la nueva tecnología, consciente siempre de la capacidad el cine para portar mitos.
[1] VERAS COSTA, Alexandre, 2010 “Kino-coreografías: entre el video y la danza”, Susana Szperling y Susana Temperley  comp, Terpsícore en ceros y unos. Ensayos de video danza, Buenos Aires, Gudalquivir, pp 102-113.

Texto tomado de: http://www.marienbad.com.ar/critica/pina



Para acceder a un artículo de Adolfo Vásquez Rocca sobre la obra de Pina Bausch, clic aquí

lunes, 4 de junio de 2012

La cruda realidad. "DEL OLVIDO AL NO ME ACUERDO". Méjico, 1999

Ficha técnica:


Dirección y guión: Juan Carlos Rulfo
Fotografía en color: Federico Barbabosa
Música: Gerardo Tamez
Edición: Ramón Cervantes, Juan Carlos Rulfo
Producción: La Media Luna Producciones, IMCINE, Producciones Por Marca, Instituto Colimense de Cultura, Gobierno del Estado de Colima, Juan Carlos Rulfo, María Fernanda Juárez
Duración: 75 min.
Participación: Justo Peralta, Rebeca Jiménez, Juan José Arreola, Jaime Sabines, Clara Aparicio de Rulfo, Manuel Cosío, Jesús Ramírez, Aurora Arambula, Juan Michel, Eloísa Partida, Cirilo Gallardo.




Del olvido al no me acuerdo Una película sobre la 
desmemoriada memoria de los viejos patriarcas


“No hay otra vida que sea tan bonita como la primera, que es este mundo”
“Cada día que va pasando, vas dando un paso a la sepultura”

Este documental mexicano  aborda el tema del paso de los años, y  las cicatrices que estos dejan en la memoria, no solo en la memoria individual sino en la colectiva, dando voz a emblemáticos ancianos; asimismo, indaga sobre la vida de un hombre a partir de diferentes testimonios de longevos y contemporáneos del personaje que todos nombran “Juan”, quien no es otro que el escritor Juan Rulfo, padre del realizador y  autor de “El llano en llamas” y “Pedro Páramo”, dos de las obras más importantes de la literatura mexicana.


Juan Rulfo siempre mostró en sus únicas dos grandes obras literarias, pioneras del realismo mágico, un México guerrero, un país con paisajes emblemáticos y personas de acero, una lucha constante entre el bien y el mal, un ejemplo de supervivencia, una situación particular de pobreza y abandono en una tierra frágil, humana y poderosa. El documental refleja el infinito amor que los mexicanos de antaño tienen por vivir y amar, por cantar y disfrutar de los pequeños placeres mundanos como una buena comida, una buena historia, o simplemente un llano  momento de silencio. “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” [1]

Refleja también el olvidado patrimonio inmaterial de un pueblo azotado por el sol y las inclemencias, pero dueño de unos de los paisajes más bellos del continente, escenario inspirador de pueblos mágicos como Comala, poseedor de ardientes llanuras desiertas, donde el viento sopla y cuartea las caras de los campesinos, habitantes misteriosos y encumbrados, como el mismo Juan Preciado.


A pesar de que Juan Carlos Rulfo, el realizador del documental, nunca aparece en cámara, el espectador logra entender que está ahí todo el tiempo, indagando, conversando y compartiendo con los personajes. Aparecen como protagonistas, entre otros, Clara Aparicio Reyes (viuda de Juan Rulfo) quien poco a poco y en medio de borrosas imágenes, reconstruye su vida de estudiante esquiva, de novia enamorada, y de comprometida esposa, cual fantasma, armando un rompecabezas y recogiendo sus pasos por las calles de México mientras recuerda a su, por siempre amado, Juan.


Por otro lado, Juan José Arreola, escritor contemporáneo de Rulfo y compañero de vida, quien al recordar los embustes y engaños de Juan dice: “Me gusta creer todo lo que él dijo” Tal vez porque esa era su naturaleza, con un hemisferio en lo fantástico y otro en la realidad. Arreola, oriundo de la misma tierra Jaliscience; es conocido internacionalmente por ser  un excelente narrador, y ahora también un fantasma


Otro literato que aparece en el documental es Jaime Sabines, destacado poeta y por qué no decirlo, otro de los fantasmas mexicanos, también irrumpe en el documental el cronista de la localidad, un hombre de encías prominentes, piel quebradiza, uñas marrones y un bigote que cubre sus tres dientes, siempre enérgico y vital, recordando e inventando, cantando y bailando mientras recrea diálogos sobre la vida y la muerte con el mismísimo diablo.



En general, a cada uno de los personajes, los recuerdos se les agolpan y a cada paso, a cada silencio, a cada respiro, quisieran detenerlos y que aparecieran ante sus ojos con absoluta claridad. Como fondo, hay que destacar en varios momentos, la voz del propio Rulfo leyendo páginas de su obra, que nos transporta por momentos y paisajes al llano que escribió en llamas.

Para concluir con una analogía, en “Pedro Páramo”, Juan Rulfo les dio voz  a aquellos que habitaban las tinieblas del infierno y del más allá dentro del universo de Comala, y ahora contemporáneamente y de la manera más bella, en contraposición, Juan Carlos Rulfo hace hablar a quienes, como bien lo dice el anciano, están a un paso de la sepultura, cruzando la línea entre lo real y lo maravilloso. La cinta es un homenaje a la memoria colectiva del México de finales del siglo veinte, a Juan Rulfo y a todos aquellos que lo conocieron, aunque indirectamente, no se acuerden de él.


[1] Rulfo, Juan. Pedro Páramo. Editorial Oveja Negra, Bogotá 1984

Texto tomado de: http://vacadc.wordpress.com/2011/01/31/del-olvido-al-no-me-acuerdo-una-pelicula-sobre-la-desmemoriada-memoria-de-los-viejos-patriarcas/



Para acceder al texto de una entrevista con el cineasta Juan Carlos Rulfo, hacer clic aquí