sábado, 27 de agosto de 2011

Director invitado: Eliseo Subiela...pero ¿Quién diablos es Subiela?


Nació el 27 de diciembre de 1944 en Buenos Aires, Argentina.
A los 12 años ocurre un evento que lo marca, cuando se enamora de una chica de su edad llamada Susana y empieza a escribir cartas de amor. Es la primera vez que escribe y esta nueva pasatiempo sustituye a la aviación como su principal interés, lo que lo llevaría a matricularse en la facultad de letras del Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.
En esta época empieza a leer escritores como Julio Cortázar y también empieza otro pasatiempo para el joven, empieza a visitar el cine Lorraine en el centro de Buenos Aires. Según dice el propio Subiela, el cine es el único lugar donde todas la personas, no importa edad, condición social o genero, van como niños a que les cuenten una historia.
Cuando termina el colegio empieza a estudiar Letras algunos meses en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y luego pasa otros meses en la Escuela de Cine de la Plata. Aquí filma su primer corto llamado "Un Largo Silencio" sobre el Hospital Neuropsiquiátrico Borda y recibe su primer premio en el Festival de Viña del Mar (Chile) en 1965.
Su formación como cineasta continúa cuando como ayudante de dirección de varias películas y luego empieza su servicio militar en la Marina Argentina. Durante este tiempo muere su padre de un infarto. La salud precaria de sus padres, ya que su madre también padecía fuertes dolores de cabeza, afecto mucho a don Eliseo, quien llego a padecer neurosis y tuvo que tratarse con varios profesionales en los años 70.
Empieza a trabajar para la empresa Lowe como creativo publicitario luego de su servicio militar de dos años y en 1968 se traslada a la agencia Redux Publicidad en donde realiza una serie de comerciales. También trabajo para las agencias Ricardo de Luca y MacKann Ericksson.
Su primer largometraje como director fue “La Conquista del Paraíso” en 1980 y de ahí en adelante continuo avanzando hasta consolidarse como realizador y director. Tuvo muchos éxitos con películas como Hombre mirando hacia el Sudeste, El Lado Oscuro del Corazón, No te mueras sin decirme a dónde vas y Despabílate amor.
En 1969 contrae matrimonio con Mora Moglia, con quien tiene cuatro hijos: Guadalupe, Eliseo, Ignacio y Santiago. Vale la pena mencionar que Guadalupe ha colaborado con en él. Tuvo un papel en la película Pequeños Milagros (1997) y fue asistente de director en la película Lifting de Corazón (2005).
Aparte de su carrera como director, don Eliseo también es parte de una Escuela de Cine, que abrió sus puertas en 1995, en la ciudad de Buenos Aires, donde también reside con su familia.
En 2001 sale la película estadounidense K-Pax, protagonizada por Kevin Spacey y Jeff Bridges, de los Estudios Universal, que plagia por completo el argumento de su película Hombre mirando al Sudeste (1986). Subiela denuncia el plagio y Universal y los productores de K-Pax argumentaron que la película esta basada en la novela homónima de Gene Brewer, que es publicada en 1995.
Varios críticos norteamericanos le dan la razón a Subiela, por el enorme parecido entre ambas películas. Pero nunca se divulgó el acuerdo al que llegaron los abogados de Subiela con Universal.


Filmografía


2008 No mires para abajo

2007 El resultado del amor

2005 Lifting de corazón

2005 Larga distancia ( Mini-serie para televisión)

2002 Ángel (Película para televisión)

2002 El destino de Angélica (Película para televisión)

2002 Relaciones carnales (Película para televisión)

2001 El lado oscuro del corazón 2

2000 Las aventuras de Dios

1997 Pequeños milagros

1996 Despabílate amor

1995 No te mueras sin decirme adónde vas

1992 El lado oscuro del corazón

1989 Últimas imágenes del naufragio

1986 Hombre mirando al sudeste

1981 La conquista del paraíso

1969 Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación (Documental)

1965 Sobre todas estas estrellas (Corto)



1963 Un largo silencio (Corto)


Información tomada de:http://templo-kaori.blogspot.com/2011/05/eliseo-subiela-el-cineasta-con-alma-de.html

A su filmografía hay que agregar una película más: "Rehén de ilusiones", estrenada en 2009.


Para acceder a la página oficial de Eliseo Subiela, hacer click aquí


jueves, 16 de junio de 2011

CINE Y ARTISTAS VISUALES: "Un perro llamado Dolor". Dirigida por Luis Eduardo Aute. España, 2001



Antes que nada, es muy difícil resumir en pocas palabras el desarrollo argumental de esta peculiar película. Es una personal (re)interpretación de las relaciones de numerosos artistas a través de siete relatos que se centran en el tema artista/modelo. La película debe su título al perro de la pintora mejicana, Frida Kahlo y el perro será el hilo conductor, de una manera u otra, de las diferentes historias. Unos 4.000 dibujos y cinco años para la realización del primer largometraje de Aute. Desde luego es una propuesta atrevida y original, cuya capacidad de provocar sólo aumenta en la medida en que nos acercamos a la obra.
La película está estructurada por siete relatos construidos de forma muy libre a través de las relaciones sugeridas entre artistas y modelos: “Haberlas... haylas” (Goya, la Maja Desnuda, Luis Buñuel...), “La estrellada luz de Rose Sélavy o Can-con-quinqué” (Marcel Duchamp, Picasso, Man Ray...), “Un perro llamado Dolor (el artista y su modelo)” (Frida Kahlo, Diego Rivera, Sergei Eisenstein...), “Strip-tease o caracruz andaluz” (Picasso, Julio Romero de Torres...), “Un espejismo inmortal, Falso” (Sorolla, Orson Welles...), “Cada quien es... en Cadaqués” (Salvador Dali, Federico García Lorca, Gala...) y “Entre bastidores” (Velázquez y la Venus del Espejo). Además de estos episodios, estaba prevista la inclusión de otros dos, uno dedicado a Hockney y otro a Shultz y Snoopy.
Esta singular aventura comenzó con algunos de los dibujos pertenecientes al retrato de Goya que eran parte de un proyecto personal. Una feliz casualidad, un regalo de las musas: alguien le señaló a Aute que entre los dibujos existía una cierta conexión argumental, formaban una primitiva narración. Posteriormente, Aute completaría esta serie y la complementaría con todos los demás dibujos, realizados tan minuciosamente como los primeros. Los trazos del lápiz están llenos de vida; de pasión, violencia, humor y sobre todo comunican la gran sensibilidad del artista y el cariño con que fueron dibujados. Una reivindicación de libertad creadora: no querer renunciar al placer, a la sensualidad de dibujar uno mismo, a mano las necesidades del espíritu.

Para quién no conozca las aventuras artísticas de Luis Eduardo Aute más allá de la música (su obra más conocida), se puede indicar que ha realizado varios cortometrajes y, entre otras curiosidades biográficas, trabajó como auxiliar de dirección en varias películas, entre ellas Cleopatra de Mankiewicz. Como artista plástico ha realizado numerosas exposiciones de pintura. Por todo ello no parece extraño que este trabajo haya unido sus diversas facetas creativas como cineasta, dibujante y compositor.
El lápiz de grafito utilizado, es posiblemente la herramienta más humilde a disposición del artista hoy en día, en una época en que la vida parece dominada por la alta tecnología, sin embargo, es perfectamente capaz de crear un claroscuro de ricos y sofisticados matices en el juego de emociones que nos propone Aute. Los dibujos surgieron así, en blanco y negro, sin la necesidad entonces ni ahora del color ni de ningún otro ropaje. Se bastan por sí mismos para relatar, que, a fin de cuentas es lo que deben hacer; estar al servicio de la narración.
Pero, no es un dibujo, es una película que se sirve del lenguaje cinematográfico (las imágenes y el sonido) para contar. Las transiciones entre escenas se hacen mediante movimientos de cámara y fundidos, según la tradición del cine clásico. Hay además algún rótulo, que remite al cine mudo. Pero, animación propiamente dicha, la verdad es que hay muy poca.
Los dibujos son los protagonistas, los actores que padecen sorprendentes metamorfosis y ofrecen las reflexiones muy personales de Aute acerca del arte, de unos personajes determinados, de una época determinada... Aute conecta multitud de temas como la relación entre el cine y la pintura, la muerte, la creación artística huyendo de tópicos y, en caso necesario, recurriendo a ellos para desmontarlos. Temas y personajes se entrelazan, creando poéticas yuxtaposiciones y notas sarcásticas, en un afán de sugerir más que de mostrar. 

Hay que decirlo, es una película atrevida y original tanto en su planteamiento técnico como con respecto a lo narrado. En general es una película muy recomendable, aunque sólo sea para comprobar cómo puede abordarse el cine desde otras perspectivas.

Texto adaptado de: http://www.encadenados.org/n28/un_perro_llamado_dolor.htm



viernes, 10 de junio de 2011

CINE Y ARTISTAS VISUALES: "A bigger splash". Dirigida por Jack Hazan. Estados Unidos, 1974



Toda la película es una obra autobiográfica. El director Jack Hazan se propuso una vez más mostrar la vida de un personaje del mundo artístico. En esta ocasión eligió a David Hockney, calificado de genial. La película está protagonizada por el propio artista, narra su vida, descubre sus pensamientos y muestra su obra. El título de la misma se corresponde con una de las obras del artista que data del año 1967.

Reflexionando sobre ello, éste podría explicar su evolución artística como el gran salto, entendiendo así el esfuerzo que realizó para afrontar su homosexualidad y hacerla pública. La película empieza igual que concluye; una secuencia de imágenes muestra recortes de prensa que hablan, lógicamente, sobre él y su obra; críticas, exposiciones y datos periodísticos se entremezclan en una peculiar presentación. Se dice de sus obras que son retales de su vida, en esta ocasión la película se realiza también con este propósito.
Con un personaje inmejorable, él mismo, para su propia representación David se muestra tal y como es. Un hombre alto, delgado, con una peculiar y llamativa forma de vestir y artista de profesión. Como afirma en la película el es “...guapo, ingenioso, sexy y con sentido artístico...”. David muestra un artista solitario en su andadura, mientras conversa con su psicoanalista afirma “...me siento solo...” o “pocos artistas trabajan en mi línea...” estas afirmaciones son muestra de su labor como pintor y los obstáculos que tuvo que sortear.
Siendo una película autobiográfica sobre un artista es comprensible que la mayor parte de la misma muestre al artista en pleno proceso creativo. Así, en diferentes escenas se puede contemplar al artista pensativo, realizando obras de gran formato con imágenes veraniegas, días cálidos y soleados junto a la piscina. También se observa al protagonista sacando fotos en un parque, escena que se corresponde con los últimos años de la década de los sesenta en la que compra una polaroid y se inicia en el mundo de la fotografía.

Esta película es sin duda alguna una forma de contemplar el mundo del arte desde una perspectiva individual, la de David Hockney, quien afronta su condición sexual y enseña al gran público su extraordinaria capacidad artística. Entremezcla sentimientos y aptitudes para hilvanar su propia historia. Siendo él el protagonista de la película sobre sí mismo, comparte rodaje con sus amigos: Mo, Henry, Peter, Celia y otros tantos que serán también retratados en la vida real por el artista. Siendo la idea principal del filme la trayectoria del artista, el espectador percibe una serie de símbolos, escenas y gestos que evocan y muestran de forma implícita y explícita su condición homosexual. Las relaciones que surgen, los sentimientos, los gestos, las miradas entre los personajes convierten al espectador en cómplice de todo lo que ocurre.

Fuente: http://www.artium.org/biblioteca.html (Documento en PDF)

Para conocer más de la obra de David Hockney, ingresar  aquí



CINE Y ARTISTAS VISUALES: "Edward Hopper, el pintor del silencio". Dirigida por Carlos Rodríguez. España, 2005



Una obra de arte puede inspirar la creación de uno de los lugares más terroríficos de la historia del cine, la casa de Norman Bates en la película Psicosis, de Alfred Hitchcock. La obra pictórica se titula La casa junto a las vías del tren. Edward Hopper, el encargado de recrear este edificio en una de sus pinturas, ha influido de forma determinante en las creaciones de fotógrafos, cineastas y pintores.
Hopper se crió en una familia de ferviente puritanismo y eso influyó hasta que comenzó con su etapa parisina, de la que se puede ver algunas pinceladas de la influencia conservadora que vivió desde pequeño.

La realidad es el punto de partida de las obras realizadas por Edward Hopper. Es el pintor de los enigmas cotidianos y como él dijo en una entrevista de 1961: "En mis cuadros me represento a mi mismo". El universo femenino, que refleja en su obra, muestra a una mujer ensimismada, abstraída, semidesnuda... Su mirada parece que guarda un secreto, representa un sentimiento. Las figuras que retrata Hopper se parecen a personajes de película. En una cama, sentada y con un gesto de mirar al infinito podría describir una de las escenas que más se han representado en largometrajes como Eclipse, Las horas o La última película. La mujer se refleja como su guía para plasmar la realidad, la soledad. Con la representación de las personas que plasma en sus obras, da forma interior al universo de los personajes. Cada uno de los elementos de sus pinturas forman un cuadro.

El pintor rechazó el arte abstracto, pero algunos autores de este estilo si admiraron su obra y se inspiraron en algunas de sus pinturas. El sol es el protagonista de las obras de Hopper. Durante los años 40, muchos largometrajes muestran la influencia del pintor con escenas donde se ven fuertes contrastes de luz.


Una característica que define al pintor de los enigmas cotidianos es su reconocido voyerismo. Al pintor le gustaba observar desde su ventana, por la noche y con las luces encendidas de las habitaciones para poder ver lo que estaba sucediendo dentro. El placer de mirar sin ser visto era una de las máximas de Hopper. Las ventanas, que muestra en los edificios que realiza, parecen ojos sin vida. Las casas que muestra no están construidas sobre una base sólida.

Junto a su mujer, Jo Nivison Hopper, que también era artista, realizó multitud de viajes que se reflejaron en su obra. Colinas, acantilados y detalles de la América profunda se podían ver en los cuadros del pintor.

David Lynch y Alfred Hitchcock son dos de los directores de cine que se inspiraron en la obra de Hopper y lo mostraron en distintas escenas. En la película Alicia ya no vive aquí, de Martin Scorsese, también se puede ver claras influencias del pintor estadounidense. Sus creaciones evolucionan a un fuerte realismo, que se sintetizan en una visión figurativa donde se muestra la visión poética de Hopper.

Así, en los cuadros de Hopper aparecen imágenes urbanas o rurales, inmersas en el silencio, en un espacio real y metafísico que destaca por la fuerza en las emociones. Un pintor que representó la imagen de una película.



Enlace al artículo “El cine y la pintura: una relación pedagógica. Una aproximación a Víctor Erice y Edward Hopper”, de Juan de Pablos Pons. Para acceder, click aquí 

martes, 24 de mayo de 2011

CINE Y ARTISTAS VISUALES: Downtown 81/ New York beat movie. Dirigida por Edo Bertoglio. Estados Unidos, 1981.

De las escasas películas de la escena punk que se hicieron a finales de los 70s una de las que estaba sin ubicar y era de muy difícil de encontrar es esta, Downtown 81, dirigida por Edo Bertoglio, con la actuación de uno de los pintores de culto de los últimos 30 años, Jean-Michel Basquiat, haciendo aquí una radiografía de la escena neoyorquina y la ciudad como eje principal. Justamente, el film narra sus pasos en esa ciudad under y, a veces frívola, que es Nueva York.
Es la etapa mas prolífica en la escena americana con el estallido del punk y de la new wave. Aquí se manifestaron diversas corrientes y tendencias que no tenían parangón en ningún otro sitio.
Nueva York, en esos tiempos, era un cúmulo de ideas y muy ecléctica con respecto a la música y , en realidad, a todas las artes, fusionándose, mezclándose y remezclándose, como diría Basquiat en una de sus líneas. Hablar de Basquiat, el mas outsider de los artistas que merodean por la película, es hablar de un artista muy talentoso y sensible pero que, con el tiempo, fue engullido por el esnobismo y por la gente que veía en su arte callejero sólo una moda.


Andy Warhol captó ese talento y lo dio a conocer en los círculos donde Basquiat se sentía en una paradoja, cómodo e incómodo a la vez, por estar rodeado de gente rica y snob que solo veía en su arte un objeto de compra y venta, lo cual sólo lo deprimió más. En Dowtown 81 se ve a un Basquiat aún con energía, que se conforma con sus lápices y sus aerosoles. No importaba si era arrojado a la calle, escribir y manifestarse eran una necesidad y qué mejor que los muros de las calles por donde merodeaba para hacerlo.

También se pueden ver a grupos que por ese entonces estaban en su apogeo y que nos dejan ver la “imaginería sónica” que tenía la Nueva York de comienzos de los 80s: DNA, con Arto Lindsay arremetiendo con guitarrazos ahogados; King Creole and The Coconuts, musicalizando una letra de Basquiat (palabras con ritmo); Tuxedemon; James White and The Blacks; The Plastics, Walter Steding y Debbie Harry, en un pequeño papel. 

Interesante documento donde podemos ver a un Basquiat joven, en todo su apogeo, y de la escena de una Nueva York agitada y prolífica. El film se perdió durante los 80s y sólo fue recuperado en 1998, algo defectuoso.




Texto adaptado de: http://elsemaforoliquido.blogspot.com/2008/02/downtown-81.html

Para acceder a la página oficial de Jean-Michel Basquiat (en inglés), click aquí 



martes, 17 de mayo de 2011

CINE Y ARTISTAS VISUALES: “CRUMB” Estados Unidos, 1994. Dirigida por Terry Zwigoff

Dibujo mi venganza Crumb, el sorprendente documental de Terry Zwigoff*, muestra cómo las fantasías acompañadas de un minimum de conciencia crítica, lo pueden salvar a uno de la catástrofe. Y, como decía Gógol, si la cara es fea, no le echen la culpa al espejo. En Robert Crumb y familia, bromas aparte, observo que hay, a manera de estribillo emocional, una sonrisa constante que, si acaba por inquietarme… será porque no es más que una pantalla problemática, que nos muestra la superficie de una trama más compleja que nunca acaba de revelarse: sé que no son solo sonrisas de alegría, claro; y sé o creo saber que son sonrisas de nervios, en parte, sonrisas encubridoras (como tantas), y en parte sé que tal vez sean justo la misma, o aproximadamente la misma sonrisa que el propio Crumb le critica con justa razón a su padre, aquella horrible encarnación de los valores del norteamericano promedio de la posguerra.

Son los restos de esa sonrisa-máscara, pegada a la cara como un bicho, la del vulgar triunfador o aspirante a serlo, la del norteamericano que está seguro de la grandeza de su querido y próspero país y que tiende a creer que no hay problemas tan terribles que resolver, porque el mundo no está tan mal, ni tampoco tu propia vida, después de todo, o algo así. La sonrisa bobalicona de la negación en suma. O dicho mejor: la sonrisa del optimismo asqueroso, mentiroso y barato contra la que se construye la obra entera de Robert Crumb. Aprenderemos con rapidez, al mirar fascinados este documental, que su vida y la de sus hermanos fueron un horror. ¿Ni más ni menos que la de tantos otros? Todos ensayan sonrisas sin embargo. Pienso en esas sonrisas y las conecto con algo en la naturaleza del comic. Pues claro, si los comics de Crumb poseen ese aspecto de sonrisa en medio del horror. O de horror que acaba en sonrisa, ya que hay que seguir viviendo… Porque el absurdo de la existencia también tiene su gracia, así que se merece una sonrisa… Se trata de sobrevivir. La sonrisa cambia de signo. Es la sonrisa inteligente, crítica, que no se asusta ante lo que es y lo nombra. La fabulosa voz del lápiz, de la tinta.

Viene a la memoria, inevitable, la figura del padre, ausente, ya muerto, y su presencia devastadora sobre los tres hijos. ¡Cómo no recordar de inmediato otro extraordinario documental, El Desencanto, donde hay otros tres hermanos, defendiéndose como locos de la locura, de la herencia maldita, de los valores autoritarios con que los embarraron! ¡Cuánto tienen en común la familia Panero y la familia Crumb! Cada vez que veo una de estas películas me parece que también estoy viendo la otra. Son películas hermanas que merecerían verse una después de la otra para afinar la percepción de ambas y del tema que comparten. He visto Crumb después de varios años y me ha resultado igual de encantador. La venganza del niño y el adolescente y el hombre rechazado está más o menos cumplida. Al mismo tiempo, estoy de acuerdo con la crítica que hace David Walsh en The World Socialist Web Site. ¿Qué tan crítico es Crumb consigo mismo? Es la pregunta candente. Y es verdad, Crumb habla de su fetichismo, obsesiones y fobias, pero también resbala en la autoindulgencia…



Crumb es la historia de alguien salvado por su talento y su determinación. Eso de que el arte es un acto libre se ve bien relativo en su caso, pues se trata de alguien que se deprime o se siente suicida cuando no dibuja –e incluso se siente así cuando dibuja–. ¿El sexo salva? En el gracioso caso de Robert Crumb, la obsesión sexual bien dirigida –o al menos de una mejor manera que como la dirigieron sus dos hermanos– revienta en sus sublimes y ‘sucias’ fantasías. Más allá de la cuestión de si es gran arte o no, me interesa lo que es capaz de revelar en sus dibujitos. Ah, esa cosa infantil del comic, partir de ahí para el examen de las propias obsesiones y fobias. La sinceridad de Crumb puede desbaratar a muchos. Lo simpático es revelar lo que los demás se callan. Una manera de hablar por todos y de romper el silencio ominoso. Pero, ¿si no hiciera tan incisivos dibujitos no pensarías acaso que se trata de un enfermo más? ¿pensarías, si no fuera Crumb, que tener un orgasmo jugando con un zapato femenino es algo meramente simpático? Crumb se va salvando de la catástrofe, echándole una mirada atenta a la cultura que lo parió y que rechaza de forma visceral. No jugó el juego de la fama y el dinero: toda una anomalía. Robert Crumb vive actualmente en Francia con su mujer y su hija. Charles Crumb, el hermano mayor, presumiblemente más talentoso aún, se suicidó poco después de terminado el documental. Por mi parte, tengo cierta fe en el poder los dibujitos que condenan un mundo que nos condena a vivir como caricaturas de nosotros mismos. 

Mario Castro Cobos La Cinefilia No Es Patriota
Fuente: http://lacinefilianoespatriota.blogspot.com/2008/07/crumb-1994-de-terry-zwigoff.html